Fomento aprecia fallos en el sistema de inspección de barcos pesqueros de madera

Las autoridades admiten la “falta de formación” de los técnicos y censuran que la normativa no especifica qué profesionales son competentes para los controles.

El Ministerio registró en 2015 varias deficiencias en embarcaciones que sufrieron accidentes

Un informe la Comisión Permanente de Investigación de Accidentes Marítimos (Ciaim) concluye que existen fallos en el sistema de inspección de barcos pesqueros de madera. La Ciaim, ente adscrito al Ministerio de Fomento, investigó en 2015 y en años anteriores siniestros en los que descubrió “numerosas” deficiencias en el casco de embarcaciones que estaban autocertificadas por los armadores, como exige la ley desde 2007. El órgano critica la normativa vigente al considerar que no especifica qué técnicos son competentes para realizar los controles. También censura que no sean los propios inspectores los que firmen los documentos y admite la falta de formación de “parte” de los profesionales de la Administración, que en ocasiones lleva a que no se detecten problemas o no se recomienden las reparaciones necesarias.

La Ciaim explica en su informe -publicado en noviembre de 2015 e incluido en la reciente memoria anual de ese año- que el sistema anterior a 2007 requería renovar los certificados de los barcos de forma anual mediante una inspección general por parte de la Administración. El régimen de autocertificación, en cambio, solo exige actualizar los documentos cada cinco años. Durante ese periodo, los pesqueros de madera deben pasar un control anual que realizan técnicos de las capitanías marítimas o entidades colaboradoras, pero que solo firma el armador.

Este sistema puede llevar a que algunos propietarios no encarguen la correcta revisión anual de su embarcación a técnicos competentes por diversos motivos: Los costes de la inspección, del carro de varada u otras instalaciones, o la necesaria parada de la actividad pesquera”, indica la Ciaim, que añade que incluso cuando las comprobaciones son correctas, los armadores pueden decidir posponer las reparaciones.

El órgano reconoce, sin embargo, que hay ocasiones en las que las inspecciones de barcos de madera no se realizan con la extensión y profundidad necesarias debido a que “parte” de los técnicos de la Administración no cuentan con la formación especializada imprescindible para hacerlas. La Ciaim señala, además, que la creciente falta de profesionales de construcción en madera lleva a que las reparaciones no se ejecuten con garantías.

El carpintero de ribeira Martín Senande, responsable de Estaleiros O Baladiño, corrobora que “muchos” técnicos de las capitanías marítimas no tienen los conocimientos necesarios para evaluar embarcaciones de madera, aunque defiende que el control en este ámbito es más exhaustivo que para los barcos de acero o fibra, que tienen “menos” inspecciones. Senande considera además que la autocertificación es una “trampa” para el armador, ya que hace recaer en él toda la responsabilidad cuando no es quien realiza la inspección.

El informe de la Ciaim recomienda una reforma del sistema establecido en 2007 para que queden “claros” los requisitos exigibles a los técnicos que controlan estos pesqueros. También reclama que se les exija emitir un informe de revisión detallado que deje constancia de que la embarcación está en buenas condiciones de navegabilidad. Por último, el ente propone crear un plan de formación en inspección de cascos de madera.

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