El último que apague la luz

Anton Luaces

medio-sigloSe quiere la pesca artesanal y que esta sea sostenible. En la pesca artesanal hay un fundamento esencial para su existencia: la captura de pulpo. Y para que las capturas de este cefalópodo sean en realidad sostenibles, la cofradía de pescadores de Cedeira ha pedido en una reunión del sector celebrada en A Coruña una veda de cuatro meses. Muros, Fisterra y Lira, manifestaron ser favorables a una veda de tres meses. Los demás pósitos de la federación coruñesa, un solo mes. Un patrón mayor, desencantado, sentenció: “Si la veda va a ser de un solo mes, mejor que tal veda no exista por ridícula y absurda”.

Amén.

Así es cómo el sector va a defender una pesca artesanal sostenible. Empezando por el pulpo, especie que se captura con nasas y para cuya modalidad existe una normativa que establece el número de ellas a bordo en función de las dimensiones de la embarcación y, en su caso, el número de tripulantes de esta.

Normativa que, por inoperante, resulta también, y con el permiso del patrón antes citado, “ridícula y absurda”. Ridícula, porque nadie la respeta; absurda, porque si las nasas admitidas por la “autoridad competente” son doscientas, estas no son ni la mitad de las que se llevan a bordo para dejar caladas de mejor o peor suerte en cualquier lugar (y luego se quejan si el Servizo de Inspección Pesqueira las levanta y los sancionan).

Para poder disponer de los recursos necesarios es indudable que hay que vedarlo y hacerlo especialmente para proteger a las madres en su desove, algo que ni la propia Consellería do Mar respetó en algunos momentos al fijar los tiempos de dicha veda. Sin ésta no hay pulpo, por más que se diga desde los púlpitos de algunos pósitos que solo ven en el sabroso cefalópodo la oportunidad de quitarse de encima el frío de la impotencia económica.

Cuatro o tres meses de veda es lo que los más serios armadores -los de verdad, los que van a la mar por pescado y no por dinero- consideran puede ser la salvación de muchas embarcaciones y sus tripulantes. Veda o parada biológica (esta sería la mejor solución, porque conlleva ayudas económicas para los afectados) si, verdaderamente, se quiere que lo artesanal sea, además, sostenible.

Pero se ve que hay una gran mayoría de mentes más pendientes del dinero que de la posibilidad de seguir capturando pulpo en el futuro. De ahí que cuatro meses, o tres, de veda, les parezca mucho y que el número de nasas admitidas por la Consellería les parezca poco.

Siendo así, que el último apague la luz antes de salir.

Link: http://www.laopinioncoruna.es

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