La estabilización

antón luaces

Tres años largos desde el fallecimiento del que fuera diputado en el Parlamento gallego y durante muchos años secretario de la cofradía de pescadores de Malpica, el pensamiento y la disposición de los cambios propugnados por José Manuel Vila siguen vigentes pero sin que se cumplan sus propuestas: estabilizar los precios, evitando las fluctuaciones de estos, en la pesca del día.

Mediante topes de capturas, retirada del producto cuando este no alcanza el precio mínimo fijado y, sobre todo, la concienciación para el marinero y, especialmente, el patrón y el armador, de que no vale el pescar más sino el pescar mejor. Este es el secreto que nadie quiere compartir en la mar y así le va a la pesca de bajura que casi nunca responde a las previsiones de las casas armadoras pero, menos todavía, a las expectativas de aquellos que viven de la pesca como trabajadores de este sector y de cuyo salario, fijo o a la parte, dependen muchos habitantes de las poblaciones costeras gallegas.

La evolución de los stocks de sardina, jurel, etc., no puede ser controlada por nadie. Un año tras otro se debate en torno a si la pesquería tal o cual ha de ser cerrada por sobrepesca. Y no hay tal, sino que simplemente esa fluctuación hace que en una campaña abunde y en la siguiente se reduzca la población hasta extremos inimaginables para, a continuación, reaparecer en las potencialidades acostumbradas. Es aquí donde el sector plantea la existencia de ciclos y trata de evitar por todos los medios que la Comisión Europea intervenga porque, habitualmente, sus actuaciones resultan negativas para un sector que, a la falta de stock suma el daño que le causan los temporales de mar y viento tan cotidianos en el noroeste de la península ibérica.

Las flotas de litoral y cerco, y con ellas la de Gran Sol, dependen en gran medida de la estabilidad de los precios. Esta solo se logra mediante un gran acuerdo por el que todos los sectores de la producción ganen sin que pierdan la pesquería de la que se trate.

Hay que convencerse: argumentar que cuanto más se pesque más beneficio otorga a quien pone en práctica tal planteamiento no es otra cosa que perjudicar al resto de la flota y, de paso, a toda la cadena de producción y, evidentemente, a la pesquería.

Más allá de las doce millas de la costa, es el Estado y la Unión Europea la que ordena. Dentro del espacio de las doce millas, tal competencia es -en Galicia- de la Xunta. Cuando Bruselas o Madrid deciden, es habitual que algo se resienta en la Comunidad gallega. Y cuando la Xunta, a través de la Consellería, decide, casi siempre es para secundar aquello que la UE o el Gobierno de Madrid establece.

Es común que de las decisiones de ese tripartito emanen perjuicios para el sector. Y en Galicia, a pesar de existir organismos asesores creados teóricamente para orientar a la Consellería -en este caso la de Medio Rural e do Mar-muy poco caso se hace a sus planteamientos. Tal veza sea hora de que alguien retome, en el seno de la Xunta, aquellos planteamientos del añorado Xosé Manuel Vila.

Link: http://www.laopinioncoruna.es

 

Esta entrada foi publicada en Cedeira, Comarcas, Galicia, Mar, Pesca. Ligazón permanente.

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