Pescar menos, ganar más

Antón Luaces

Cómo lograr que, pescando menos, se pueda ganar más?

He ahí la cuestión, el dilema. Porque la pretensión en todas las administraciones pesqueras europeas es la misma: pescar menos. Y se quiere conseguir al precio que sea. Incluso recurriendo a algo que en Galicia no gusta: las importaciones de países terceros en los que, en demasiadas ocasiones, las garantías sanitarias no existen o son mínimas y, además, tampoco nadie garantiza que los métodos utilizados para las capturas de esas especies que se importan sean las adecuadas a la legalidad vigente en la Unión Europea (UE).

Y es que, en demasiadas ocasiones, la Comisión parece más interesada en gastar sus recursos económicos en estas importaciones mientras mira para otro lado para ignorar el cómo se ha pescado, que en verdaderamente conocer el estado real de los distintos stocks de las pesquerías comerciales para las flotas comunitarias.

Sería fácil el recurso a los topes de captura si no fuese porque, al menos en Galicia, las experiencias acumuladas hablan a las claras e inciden en que “el que hizo la ley, hizo la trampa” y se vende en negro -es decir, de forma incontrolada y al margen de las lonjas- aquello que en buena lógica debiera contabilizarse como producto extraído de tal o cual caladero.

¿Cómo se pesca menos y se gana más? Que lo pregunten en las dos únicas áreas marinas protegidas existentes en Galicia y contra las que apuntan algunas personas que ostentan cargos electos o de designación porque consideran que las normas impuestas por los rectores de esas áreas marinas protegidas impiden a barcos ajenos entrar como Pedro por su casa y deshacer en dos días lo que los profesionales del mar de Lira y Cedeira llevan unos años cuidando y luchando por conservarlo.

Tanto la Xunta como el Ministerio de Agricultura debieran no solo prestar atención a lo que se viene gestando alrededor de Os Miñarzos y la Ría de Cedeira, sino volcarse en la protección de estas zonas de reserva en las que los más directamente beneficiados son los que entienden que en la mar, además de su futuro, está el de sus hijos y nietos.

En la mar, como en tierra, hay que sembrar para poder recoger los frutos. Sembrar en la mar es respetar vedas y cupos de pesca. Solo así se garantiza el futuro.

La UE debiera saberlo y exigir el cumplimiento de cuanto las especificidades de estas reservas marinas establecen. Entre otras cuestiones, apoyando con recursos económicos de sus propios fondos iniciativas de este tipo que, entre otras cosas, pueden colaborar sencilla y fructíferamente en que el mar continúe siendo una verdadera despensa.

Link: http://www.laopinioncoruna.es

 

Esta entrada foi publicada en Cedeira, Comarcas, Galicia, Mar, Pesca. Ligazón permanente.

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